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Historias paralelas

La experiencia de un padre

Jose Ignacio Navarro nos habla sobre lo qué significa saber que tu hija es paciente de cáncer de mama.

Recibir la noticia de que tu hija tiene cáncer es impactante y te deja en estado de shock.

Cuando llega el momento en el que la hija es la paciente y a quien da la noticia es a su padre, se da lugar una situación en la que surgen muchas emociones y por encima de todas, una gran pregunta, ¿cómo puedo ayudar a mi hija ahora?

Jose Ignacio Navarro Guzmán es Catedrático de Psicología en la Universidad de Cádiz y su hija Brenda ha superado un cáncer de mama. Su experiencia podría resumirse en que es de vital importancia buscar vías para racionalizar y que la paciente sienta que puede contar por completo con las personas de su núcleo más cercano.

Como padre, ¿cómo es para ti el momento de la noticia?

Cuando recibes la noticia de que tu hija tiene cáncer es impactante y te deja en estado de shock. Te quedas sin defensas y te aborda una fuerte sensación de incertidumbre. En tu primera reacción no manejas todas las variables, no te lo esperas y por muchas personas que hayas conocido que puedan haber pasado por ese proceso, ahora es completamente diferente.

Sin embargo, tras esa primera fase de asunción de la situación, comencé a buscar vías para racionalizar, para no dejarme llevar por mis emociones y ser realista, aferrándome a la información médica disponible y hablando mucho con mi hija para conocer con qué actitud podíamos afrontar esta etapa.

En primer lugar, es importante conocer qué dimensión tiene la enfermedad, su alcance y su pronóstico para poner los pies en la tierra y no aferrarse a emociones negativas. Por otra parte el entorno ayuda a a amortiguar ese primer impacto y rodearse de personas que sirvan de apoyo contribuye a mejorar de forma indirecta el estado de ánimo de la paciente.

Como padre he de admitir que Brenda lo afrontó con una buena actitud desde el principio, con estrategias para tratar de racionalizar, comunicarlo con tranquilidad al entorno y verla así cada día, me generó mucha tranquilidad.

De esta etapa recuerdo una profunda sensación de aprendizaje por parte de todos.

¿Qué consejos podrías darle a alguien que como padre debe enfrentarse a esta etapa?

Dar consejos en un momento como este es complicado. Todos somos diferentes, cada cáncer es diferente y cada persona lo vive de un modo distinto.

Como decía anteriormente, a mí lo que más me funcionó fue buscar el realismo y aportar el máximo sentido común para suavizar todo lo que estaba pasando y no dejarme llevar por los impulsos, que por otra parte son un modo natural de reacción.

El cáncer genera un reflejo condicionado que se asocia a dolor y a inquietud. Esto te lleva a ponerte en un marco negativo y esta actitud no te beneficia a ti ni a la paciente. Hablar con los médicos y buscar información de fuentes fiables te permite equilibrar un poco más tus emociones. Por otra parte, ayuda a manejar la inquietud el pensar que en comparación con otros tipos de cáncer, el de mama es actualmente de las enfermedades con expectativas más positivas y con un abordaje médico extraordinariamente positivo.

Cuando alguien del entorno más cercano recibe la noticia es importante tratar de ser realista, no crearse expectativas falsas y manejar la información de la manera más sensata posible. No debemos crearnos expectativas falsas ni tampoco desesperadas. La persona que está pasando por la enfermedad va a encontrar en ti el soporte que necesita. Que tu tiempo, apoyo, cariño, ayuda con el cuidado de los hijos, soporte económico o incluso la gestión de las actividades diarias les sirva de pivote ante cualquier circunstancia.

Que ella supiera que podía contar conmigo me sirvió para abandonar la sensación de inquietud y centrarme en todas las áreas en las que podía contribuir y pasar por este proceso de un modo más positivo.

El hecho de que nosotros hayamos mantenido una buena relación durante toda nuestra vida nos ha permitido que al llegar ese momento nuestra relación se consolidase aún más.

¿Pasar juntos por esta experiencia ha implicado que hayas conocido mejor a tu hija?

He conocido aspectos de la vida de mi hija que no me eran tan visibles como su capacidad de reacción ante situaciones tan adversas o a tener en cuenta su entorno más cercano para apoyarse.

La rutina te evade de aquello que tiene verdadero valor pero las cosas importantes de la vida son muy pocas y muy simples. La enfermedad me ha hecho vincularme afectivamente mucho más a mi hija. Un momento con unas expectativas tan inciertas permite que se fortalezcan ciertos vínculos y en el caso de Brenda, incluso a ella le ha hecho cambiar su propia forma de ver la vida.

Ahora dedica mucho más tiempo a cuidarse, a su nutrición y la de su familia, a su salud en general y se preocupa por todo lo que hace en su día a día. A nivel psicológico el cambio también ha sido muy importante, llegando a valorar a qué aspectos de su vida dedica más energía o a tomando decisiones más meditadas en su vida diaria.

No se puede decir que la experiencia haya sido positiva pero sí que de la experiencia se pueden extraer aspectos positivos.

Recuerdo que otra de las situaciones que más nos unió fueron las consultas o las sesiones de radioterapia y en ese caso me gustaría destacar la gran labor humana del equipo médico que atendía a Brenda. Tuvieron un trato excelente, facilitándonos toda la información posible y como padre es realmente tranquilizador tener una información de calidad sobre la enfermedad, circunstancias y evolución del estado durante todo el proceso.

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